BIENVENIDOS A LA PAGINA DE LA TERTULIA DE ILLESCAS

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domingo, 9 de agosto de 2015

RESPONDIENDO A LA ULTIMA ENTRADA DE F. ALEJO

Sesenta y un años muy bien llevados… A lo mejor contribuyen tus creencias. Felicidades en todo caso.
            De honor, nada de nada. Los contertulios somos iguales y si estoy escribiendo esto es por una cierta obligación al creer que todos los que participamos en la tertulia debemos entender lo que dicen los otros.
            ¡¡ Y no consigo entenderte, tocayo !! No veas segundas intenciones: No es que no me guste tu forma de expresarte, ni que me rebele ante tus afirmaciones, mucho menos que me enfade porque te olvides de Illescas, o por usar – adrede dices – expresiones crípticas para ti normales. Es que no consigo entenderte. Y eso que estoy empleando en intentarlo mucho más tiempo del que la prudencia directamente me aconsejaría.
            De lo que podía decir sobre tus temas Julio Verne, no me acuerdo. La verdad es que leí en su día dos o tres obras de las más conocidas y lo único que recuerdo era su intención de hacer verosímil mediante algunas fórmulas e inventos bien traídos, un relato lleno de imaginación, como puede haberlo hecho más recientemente García Márquez al describir Macondo y sus ciénagas…
        En cuanto a Leonardo, leer, leer, no he leído nada de él. Vi en Italia una exposición que intentaba reproducir sus croquis con maquetas muy bien acabadas, he visto después esos dibujos repetidos hasta la saciedad y he oído hablar de que se daba el gusto de escribir de forma que sólo se pudieran leer utilizando un espejo. Y además, mucha admiración, no exenta de nacionalismo, ante sus cuadros, no tan numerosos. Por tanto no sé en qué aspecto puede considerarse un argumento a favor de la vida extraterrestre y de unas teorías sobre un mundo armónico. Supongo que considerando que sus inventos anticipados se los habían comunicado nuestros ancestros visitantes de otros mundos…
         En cuanto a los otros nombres que citas, te confieso  que mi comportamiento no ha sido científico. Debía haber leído los libros de todos ellos y me he limitado a “enredar” en Internet. Pero te aseguro que las páginas y blogs de todos,  los artículos del periodista, los resúmenes de las obras de otros, o los videos del peruano, dedicados a explicarse, me han aburrido profundamente y en general, no he terminado de leerlos o verlos. En cambio lo que si he leído es un corto artículo de un tal Mauricio-José Schwarz  que se llama “El retorno de los charlatanes”,  donde se divierte describiendo el método usado por estos pseudocientíficos para conseguir ser traducidos o múltiples idiomas (en un caso se habla de treinta y dos), dar conferencias por doquier y en todo caso poder vivir cómodamente de las exposiciones sobre sus teorías.
            En tu caso, aunque es verdad que no lo dices, me “suenan” expresiones que recuerdan las que se utilizan en el yoga como soporte a los ejercicios. Tampoco conozco a fondo el budismo, pero sin duda, en tu ética hay algo que lo recuerda mucho. 
           Hablas de lo trascendentales de las verdades, es decir, de  que van más allá del descubrimiento de que se trata y tienen consecuencias importantes para nosotros. En general, no me lo parecen tanto. Simplemente contradicen algunas de las teorías provisionalmente admitidas por la ciencia en este momento, en espera de que nuevas investigaciones demuestres en qué estaban equivocadas...
          La ciencia es  desapasionada, áspera y trabajosa de conocer, la investigación lenta, los sistemas de admisión de nuevas teorías en el mundo científico muy complicada. Por eso es más fácil negarla y “tirar por el camino de en medio” simplemente aligerándola de todos esos incordios y proporcionando a la gente motivos para poner en tela de juicio todo lo que les enseñaron los mayores.
          Te sugería en mi anterior comentario una sesión (o varias, si resultaren necesarias) especiales dedicadas al tema. Tú, pareces preferir que renunciemos al criterio que veníamos manteniendo de dejar fuera de comentarios  la religión y la política. Te apoyaré para que discutamos los dos métodos en la próxima reunión y que los asistentes decidan.
          Tu propuesta indica que crees en tus teorías como se cree en las verdades religiosas, Con la misma firmeza y aparente soporte ideológico que se defienden los dogmas católicos. Por contra, los que creemos en la ciencia, no estamos absolutamente seguros de nada. Creo que tenemos razón, pero estoy, también absolutamente, dispuesto a que me convenzas de lo contrario. Un abrazo.

Fernando Elena Díaz

1 comentario:

  1. Fernando el Católico10 de agosto de 2015, 21:12

    Pendo sobre el muro que separa a los dos Fernandos.: a un lado, la luz de la razón, y al otro, la fe ciega en el más allá de la razón.
    La verdad es que el ser humano necesita encuadrar el círculo para distraer sus miedos.

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