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miércoles, 3 de julio de 2019

UN BURRO ZAMORANO EMIGRÓ A EE.UU.

Artículo publicado el pasado día 30 en el diario digital Independiente, firmado por RAFAEL ORDOÑEZ. Si os preguntáis que pinta un burro en este sitio, os contesto que el artículo me ha resultado además de pintoresco, entrañable, pues resulta que el protagonista principal es un paisano,

El sueño agrícola de George Washington con un burro zamorano



El padre de los Estados Unidos estaba de vuelta en su finca en Mount Vernon (Virginia), había terminado la guerra de la independencia (1776-1783) y su producción agrícola era su principal ocupación. Todavía faltaban años para que se convierta en el primer presidente de EEUU cuando estaba a punto de cumplir un deseo que perseguía desde hacía años: tener mulas en sus tierras cruzadas con un burro garañón. Una raza de asno de Zamora, uno de los valiosos animales del reino de España y que estaba prohibidos sacarlos del país. Sólo podían salir de España con un permiso real. Así fue, tras varios intentos, Washington recibió un regalo de Carlos III, un burro garañón. El 4 de julio de 1785 el burro partió del puerto de Bilbao.

Tres cuartas partes de lo que hoy es Estados Unidos estaban, entonces, bajo el dominio español



El regalo se produce en el contexto en el que España comparte frontera con las colonias recién independizadas con el vasto territorio de Louisiana. “Tres cuartas partes de lo que hoy es Estados Unidos estaban, entonces, bajo el dominio español”, recuerda Yanes. Quién destaca el valor “diplomático del regalo, porque aunque Washington no era, ni estaba previsto que fuese, presidente, sí que era un ex general que desempeñó un papel destacado en la rebelión de las colonias. En este sentido, el olfato diplomático es atribuible al conde de Floridablanca que fue quien promovió el presente para el americano.
La visión de Washington
“Washington era un gran plantador de la élite de Virginia -explica el profesor de la Universidad de León-. Él lo que quería era retirar los caballos e introducir las mulas en la agricultura porque son más resistentes trabajando y producen más alimento y consideraba que podían revolucionar la agricultura y el transporte”, mantiene Yanes. “Aunque Washington no era universitario, sí era lo que podemos considerar un ilustrado, ya que leía mucho y tenía una gran biblioteca”.

George Washington y Carlos III

“Washington era un gran plantador de la élite de Virginia -explica el profesor de la Universidad de León-. Él lo que quería era retirar los caballos e introducir las mulas en la agricultura porque son más resistentes trabajando y producen más alimento y consideraba que podían revolucionar la agricultura y el transporte”, mantiene Yanes. “Aunque Washington no era universitario, sí era lo que podemos considerar un ilustrado, ya que leía mucho y tenía una gran biblioteca”.

Cuando el burro garañón llega a sus manos cruza con éxito al asno con yeguas introduciendo en el país mulas de alta calidad como las españolas. Este hecho ha confundido a algunos historiadores americanos, según este experto, por exceso de apego al padre de la patria a decir que introdujo las mulas en el país y “solo es cierto que introdujo las mulas de padre garañón”, mulas de otro tipo ya había.
       Ilustración sobre la llegada del burro a Virginia

Un viaje insólito
El envío de la corona española se produce como se hacían los habitualmente a las Américas, por doble partida, con rutas distintas “porque la experiencia les decía que las cosas no siempre llegaban”. Se enviaron dos burros y el que llegó partió desde Bilbao acompañado de Pedro Téllez, un soldado que aceptó la insólita y no exenta de riesgos aventura. Un analfabeto que se cruzó el mundo para darle el burro. Inició su andadura desde la localidad de Roales, Zamora, a pie hasta Bilbao. Desembarcó en Gloucester (Massachusetts) y desde allí a la finca de Washington en Virginia.




       A Pedro Téllez la aventura le supuso un periplo que, contando la vuelta, le llevó 327 días de viaje.

A Pedro Téllez la aventura le supuso un periplo que, contando la vuelta, le llevó 327 días de viaje. Conoció en persona al presidente americano y fue su huésped varios días en su finca. Su aventura fue recompensada a su regreso con una plaza como guardia de a pie en Zamora.

En 1789 el plantador es elegido presidente y entre las peticiones que recibe por su cargo de otros terratenientes de otros estados es el préstamo de su burro zamorano. Algo a lo que el presidente accede. El Royal Gift dejó un legado genético en el país sobre cuya ganadería mular tiró de su economía y de la conquista del oeste.

                                                                                  Fuente: EL INDEPENDIENTE - Historia

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